El Tabaco y la mujer.

Dr. Isidro Aguilar *
El autor es ginecólogo de amplia experiencia, y autor de numerosas obras médicas. Es también colaborador especial de nuestra revista.
 

Hasta hace bien poco, el que la mujer fumara estaba muy mal considerado socialmente. Si después de la primera guerra mundial el habito se generalizo entre los hombres, fue a partir de la segunda, cuando comenzó a extenderse entre las mujeres.
Hoy, en los países occidentales, por término medio, de cada 100 fumadores 73 son hombres y 27 mujeres; pero la tendencia es hacia la nivelación de los porcentajes.
Así, por ejemplo en Francia, ya en el año de 1977 fumaban casi tantas mujeres como hombres.
Según las estadísticas, las mujeres empiezan a fumar antes que los varones. Además -¡oh paradoja- ellas fuman más, cuanto más instruidas: entre las que tienen estudios superiores, fuman 64 por ciento; mientras que entre las de estudios primarios solo fuma el 19 por ciento.
El tabaquismo femenino constituye un problema sanitario muy inquietante. No citaremos más que un ejemplo: hasta hace muy poco, el cáncer de mama era el más mortífero entre las mujeres. Pero desde 1983, éste ha cedido el puesto al cancer de pulmón en las mujeres fumadoras.

Los porqué de una conquista.

Según las encuestas, son las mujeres instruidas las que más fuman. Foto A. Tejel.

 ¿Por qué ha conquistado el cigarrillo al mundo femenino? Dícese que los gestos que acompañan su utilización son elegantes y sensuales; que pone en pie de igualdad a la mujer con el hombre; y que es un signo visible y notorio de su emancipación.
 Pero, ¿saben las que así se lanzan a esa práctica, o que en ella persisten, que lo hacen a expensas de su salud y de su longevidad, perdiendo además una de las ventajas que tenían sobre el sexo masculino fumador?

Como el hombre, pero más.

 La mujer que fuma, sufre los mismos padecimientos que el hombre fumador, más los derivados de su condición femenina. El tabaco afecta especialmente a la función reproductora y maternal de la mujer, comprometiendo también a su descendecia. En la página que sigue, lo mostramos con más detalle.
 A menudo se piensa que las mujeres deben abstenerse de fumar, únicamente cuando están embarazadas, y que es suficiente conque dejen de fuma al comienzo del embarazo. Sin embargo, he aquí otros efectos, quizá menos conocidos, que el hábito de fumar ejerce sobre el organismo femenino:


Y además de todo lo dicho, podríamos hablar de los efectos del tabaco sobre la belleza de la mujer: arrugas en la piel, debilidad y caída del cabello, etc. Pero para ello, puede leer donde se expone cómo recuperar la belleza perdida por el uso del tabaco. 
 


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Última actualización 27/06/2015