Volvamos
al principio.
Tomo 1,
12. Parte Historia 1
¿Te
has preguntado alguna vez cómo comenzaron todas las cosas del mundo?
Supongo que sí, porque la mayoría de los niños lo
hace en alguna oportunidad.
Consideremos,
por ejemplo, esas hermosas flores
que
crecen en tu jardín: las margaritas, los
crisantemos, las rosas, las malvalocas, los pensamientos. ¿De dónde
vinieron?
-
De
semillas- respondes.
-Es cierto,
pero, ¿de dónde vinieron las semillas?
De otras
flores por supuesto, y esas flores
a su vez a otras semillas, y así sucesivamente...pero, ¿hasta
dónde?
Ahí
tienes tu perro. ¿De dónde vino? 
-Lo
conseguimos de cachorrito- me dices-. Y es de raza muy fina.
¡Ah!
Eso significa que conoces el nombre
de su padre y quizás el de su abuelo. Pero, ¿qué sabes
antes de eso?
Puedes
estar bien seguro de una cosa. El abuelo de tu perro fue
una vez también un cachorro y tuvo otra vez un padre y un abuelo,
y así sucesivamente...pero, ¿hasta dónde?
Y ese
gallo de vecino, que siempre canta, ¿de dónde vino?
-De un
huevo- afirmas.
Está
bien. Pero fue una gallina la que puso el huevo, ¿no es cierto?
Claro que sí, una gallina puso el huevo, pero ella misma nació
no hace mucho, de otro huevo. Y ese huevo fue puesto por otra gallina,
y así sucesivamente...pero, ¿hasta dónde?
Y tú,
¿de
dónde viniste?
-OH-me
comentas-, mamá me trajo.
Es cierto.
Pero una vez tu mama también era un bebé,
¿no es cierto? Y también lo fue su madre, y su abuela, y
su bisabuela, y así sucesivamente...¿hasta donde?
Piensa
también en las montañas y en las colinas cubiertas de bosques,
ríos y en la arena de la playa; en todas las maravillas de la naturaleza.
¿Estuvieron
siempre donde las ves ahora? ¿O ellas también tuvieron un
principio? Y si fue así, ¿cuándo y dónde ocurrió dicho
principio?
Muchos
grandes hombres han tratado de explicar esas cosas y se les han ocurrido
toda clase de ideas extrañas y han sugerido explicaciones muy diversas,
la mayoría de las cuales se alejan mucho de la verdad.
Hay solamente
un lugar donde encontraras la verdadera historia, y ese lugar el la Biblia.
Si
abres ese Libro maravilloso, veras que el mismo principio se llama Génesis,
lo cual significa el libro de los comienzos. En ese libro obtendrás
la respuesta a todas tus preguntas.
Y eso
me hace recordar a una niñita que conozco.
Una
ves le pregunte que capitulo de la Biblia le gustaba más. Pensé
que diría: “El Salmo 23”, ese que comienza diciendo: “Es Jehová
mi pastor”. Pero no. Ella dijo:
-El primer
capitulo de San Mateo.
-Supongo
que te gusta ese capitulo porque cuenta como nació Jesús
– le dije.
--¡OH
no!- Respondió ella-, me gusta mas ese capitulo porque habla de
los “engendro”.
-¿De
qué?-le pregunte.
-De
los “engendró”-repitió ella.
Así
que abrí mi Biblia y busqué San Mateo capitulo 1. ¡Y
allí estaba! “Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró
a Jacob, Jacob engendró a Judá ”, y así sucesivamente.
Le
pregunté si ella sabía lo que eso significaba eso, y me contestó:
-No,
pero me gustan los “engendró”.
Entonces
le expliqué que eso que eso significaba que Abrahán tuvo
un niñito y que Isaac tuvo un niñito y que Jacob tuvo un
niñito y así sucesivamente, pero creo que lo que a ella todavía
le seguía gustando mas eran los “engendró”
Le
dije que poniéndolo de otra manera, se podría leer:”Y Jacob
tuvo un padre, e Isaac tuvo un padre, y Abraham tuvo un padre” y así
sucesivamente.
Eso
le gustó más, pero quería saber hasta donde se remontaba
la historia. Entonces le dije que San Lucas contaba al respecto.
En
el capitulo tres de San Lucas, en el versículo 34, él cuenta
la historia de Abraham y la hace remontar más, y más y más.
Nos dice que Abraham era “hijo de Taré, hijo de Nacor, hijo de Serug”
y así sucesivamente. ¡Esos nombres tan extraños! Sin
embargo, eran nombras de niños reales de hace mucho, mucho tiempo.
Después
de darnos el nombre del bisabuelo y del tatara abuelo de Abraham, y así
sucesivamente, San Lucas dice que Henos era hijo de Set, el cual era “hijo
de Adán”, el cual -¡cuán estupendamente maravilloso!-era
“hijo de Dios”.
Allí
termina la historia. Y termina allí porque no puede remontarse más.
Llega hasta Dios, el Creador de todo, y entonces se detiene.
Y
hasta allí te remontas tu, y tu papá y el papá de
la mamá de todos, y el abuelito y la abuelita de todos, y el bisabuelo
y la bisabuela de todos. Todos
ellos se remontan a través de los años, a través de
los siglos, a Dios, el Creador de todas las cosas.
Su
origen no se remonta a un mono, ni a un renacuajo del agua, sino al grande
y glorioso Dios que creó el mundo y al hombre. Y eso es exactamente
lo que leemos en las primeras palabras del primer capitulo de la Biblia:
“Al principio creó Dios.”